


La inteligencia artificial (IA) lleva tiempo formando parte de nuestras conversaciones, sobre todo aquellas que tienen que ver con la innovación dentro de las empresas. En este ámbito, parece que cada vez más profesionales coinciden en que la IA será una de las principales tecnologías que ayuden a las organizaciones en su camino hacia el éxito.
De hecho, es probable que, en los próximos dos años, el número de empresas que utilizan inteligencia artificial crezca a un ritmo continuado, y poco es de extrañar. Y es que el aprendizaje automático gana terreno por su capacidad para facilitar el trabajo, simplificar procesos e impulsar productos. En consecuencia, la productividad de la empresa mejora y se abre esa senda hacia el posible triunfo de la compañía.
Se trata de una tecnología desarrollada con la capacidad de simular el procesamiento del cerebro humano con máquinas y sistemas informáticos, aprovechando las posibilidades y mejoras que la tecnología ofrece. La combinación de procesos científicos y lógicos permite a la inteligencia artificial analizar y resolver problemas de manera autónoma, con un aprendizaje progresivo en dicho proceso. Lo hace, además partiendo siempre de algoritmos y paradigmas de naturaleza humana. Su objetivo, por tanto, es facilitar procesos y análisis para que la vida de las personas sea más fácil y las tareas, mucho más sencillas de realizar.

Por otro lado, ahora que ya sabemos el qué, toca preguntarse para qué se utiliza la inteligencia artificial. Si bien es cierto que muchas organizaciones han apostado por ella, todavía hay quien presenta algunas dudas sobre su aplicación. Para solventarlas, a continuación, te contamos lo que esta tecnología puede hacer por ti.
Las potenciales aplicaciones empresariales de la IA son asombrosas, pese al camino que aún queda por recorrer desde un punto de vista formativo. De hecho, en referencia a esto último, según un estudio realizado por la consultora Morning Consult para IBM sobre la IA en España, el 39% de las organizaciones de este país considera que el mayor freno a su desarrollo es la falta de conocimiento experto.
No obstante, las cifras en España son muy positivas. De acuerdo con el citado estudio, elaborado en febrero de 2020, ya son un 82% las empresas de este país que han implantado, están introduciendo o se plantean la incorporación de la tecnología de IA en sus procesos. Esta cifra sitúa a España a la cabeza de Europa. Además, la seguridad, la automatización de procesos y la atención al cliente ocupan el podio de las opciones por las que se decantan las compañías en materia de inteligencia artificial.

Este crecimiento es entendible si se tiene en cuenta que la IA puede convertirse en un aliado perfecto de las organizaciones. Además de optimizar procesos y potenciar el crecimiento puede, por ejemplo, predecir en base a un análisis de datos fugaz cuál es la mejor acción de marketing para una compañía, quiénes son los clientes más descontentos o los que están más dispuestos a contratar determinado producto. Es, sin duda, una herramienta muy poderosa que puede aplicarse a todas las áreas de una entidad.
Sus ventajas y oportunidades se pueden reflejar en tres ejemplos:
La integración de la inteligencia artificial en los procesos de una empresa no es tan sencilla: la tecnología, los recursos humanos y mucho conocimiento son más que necesarios. Sin embargo, poco a poco, se puede conseguir. Aquí van algunos consejos:
Una de las primeras cuestiones que debe asumirse es que la inteligencia artificial, al igual que otras innovaciones, no ofrece un retorno inmediato. Requiere tiempo y desarrollo, así como aprendizaje del propio personal de la empresa para sacarle el mayor partido. La mentalización en los puestos directivos de las organizaciones es clave en cuanto a la aplicación de la IA.
Para que esta crezca y ofrezca mejores prestaciones, es fundamental que se alimente de datos e información. La coordinación de la estrategia de implementación de la IA es imprescindible. Los recursos humanos deben encargarse de hacer ver a la tecnología la dirección que debe seguir y nutrirle de las herramientas necesarias para ello. Además, ha de alinearse con los KPI de la compañía para buscar la consecución de unos objetivos bien definidos.
Si bien es innegable que esta tecnología sustituirá algunos puestos de trabajo, es igual de cierto que nuevos empleos surgirán derivados de su existencia. Se trata de una herramienta nueva como cualquier otra, y su ejecución y aplicación genera nuevas oportunidades para aquellos que se formen adecuadamente con el fin de ser los líderes en su coordinación y desarrollo.
No son pocas las empresas que sienten vértigo a mirar lo que hacen otras. No hay que tener miedo al éxito de otros, sino verlo como una piedra sólida en la que apoyar nuestro aprendizaje y crecimiento. Si otras empresas, aunque sean de la competencia, han implantado la IA, hay que observar cómo lo han hecho y replicar sus aciertos mientras se evitan sus errores.
En este sentido, además, la artificial intelligence es una opción por la que han optado grandes compañías globales como Apple, Amazon, Microsoft, Facebook, Google, IBM o Skype. A estos gigantes de las comunicaciones también se suman otras industrias, como es el caso de la automovilística, con Toyota, y su compromiso de desarrollar coches autónomos y robots, o con Tesla y la aplicación de esta tecnología en sus vehículos del futuro. Asimismo, otras organizaciones de sectores más tradicionales han sabido adaptarse a esta realidad, como la entidad multinacional de hidrocarburos Shell y su incorporación de un asistente virtual para los clientes durante las 24 horas del día.
Queda claro, por lo tanto, que el siguiente paso en el análisis y entendimiento de nuestro entorno –y nuestra realidad– lo ejecutan ordenadores y máquinas y esto plantea un nuevo paradigma también para las empresas. La inteligencia artificial, como se puede apreciar, genera innumerables cuestiones. Sin embargo, una sobresale por encima de las demás: oportunidades.